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lunes, 13 de mayo de 2013

Encáustica

Ejemplo de encáustica proveniente
de Solunto, Sicilia (siglo I a. C.,
Museo archeologico
regionale di Palermo).
La encáustica, que deriva del griego enkaustikos ('grabar a fuego'), es una técnica de pintura que se caracteriza por el uso de la cera como aglutinante de los pigmentos. La mezcla tiene efectos muy cubrientes y es densa y cremosa. La pintura se aplica con un pincel o con una espátula caliente. El acabado es un pulido que se hace con trapos de lino sobre una capa de cera caliente previamente extendida (que en este caso ya no actúa como aglutinante sino como protección). Esta operación se llama encaustización y está perfectamente descrita por Vitruvio, arquitecto e ingeniero romano (c. 70–25 a. C.) que dice así:
"Hay que extender una capa de cera caliente sobre la pintura y a continuación hay que pulir con unos trapos de lino bien secos."

Esta técnica es conocida desde la antigua Grecia. Los romanos la usaban sobre todo en tablas. Plinio el Viejo, enciclopedista romano del siglo I describe el uso de la encáustica1 sobre el marfil, técnica a la que ya entonces se consideraba antigua. Da cuenta de que el inicio de la técnica derivaría de la pintura de los barcos con cera para impermeabilizarlos, a los que se agregó color en épocas de guerra. La cera conseguía impermeabilizar la madera consiguiendo con esto que fuese resistente a la sal y a los rigores del tiempo.
Retrato de momia de mujer.
Encaústica sobre madera.
Hawara, Periodo Romano
de Egipto, c. 55-70.
British Museum.
En la región de El-Fayum, al norte de Egipto se descubrieron unos retratos de gran fuerza expresiva, en sarcófagos de madera, realizados en encáustica. Son de los siglos I y II. Los murales de Pompeya luego de mucho tiempo de especulaciones se ha llegado a la conclusión de que no fueron pintados a la encáustica.
Su uso es común hasta los siglos VI y VII, y son ejemplos de esta etapa los iconos bizantinos del Monasterio de Santa Catalina del Monte Sinaí. Durante los siglos siguientes y a partir del VIII y el IX esta técnica cae en desuso hasta que reaparece a los comienzos de la Edad Media. Un buen ejemplo de icono pintado a la encáustica es el de la Virgen con niño entronizados del monasterio de Santa Catalina del monte Sinaí, en Egipto.
Vuelve a ser amplia su utilización en el siglo XVIII y XIX, especialmente en Inglaterra y Francia. El pintor francés Eugène Delacroix (1798–1863), utiliza en muchas de sus obras unos colores previamente desleídos con cera. En el siglo XX el pintor, escultor y artista gráfico estadounidense Jasper Johns realiza encáusticas sobre tela en obras que anuncian ya el Pop Art; asimismo, el pintor mexicano Mauricio Toussaint utiliza esta misma técnica es su obra, dentro del movimiento Neomexicanismo.

Las fuentes antiguas no aclaran cuál era la composición precisa de la pintura. Las teorías actuales sugieren la existencia de dos tipos de encáustica: una pintura de aplicación en caliente, a base de abejas pura o mezclada con resina, y una encáustica en frío, habitualmente denominada cera púnica, constituida por cera de abejas emulsionada con un álcali, que podría utilizarse sola o mezclada con algún otro aglutinante. Sin embargo, estas teorías no han podido ser plenamente confirmadas y la composición de la encáustica antigua continúa siendo objeto de debate. La incertidumbre tiene su origen en la falta de cohesión de la emulsión de cera, inapropiada como aglutinante pictórico, y en la dificultad para determinar qué obras antiguas a la encáustica fueron pintadas en frío y en caliente.


Actualmente se conoce bien el procedimiento de la encáustica en caliente, utilizado por numerosos pintores contemporáneos, especialmente desde la introducción a lo largo del siglo XX de herramientas eléctricas que han permitido resolver dificultades de aplicación propias de esta técnica.

Preparación

Se hacía una mezcla de cera con pigmentos de colores y se añadía una solución que se obtenía con las cenizas de madera y agua. Solución alcalina de carbonato y bicarbonato de potasio o de sodio, una lejía de la época. A esta combinación se añadía cola o resina. Se calentaba la superficie a pintar y también las espátulas con los braseros llamados cauterium. A veces se hacía primero el dibujo grabándolo con la espátula caliente y después se rellenaba la incisión con el preparado de pintura.

Otra Receta

La mezcla de cera para encáustica utilizada por muchos artistas de encáustica en la actualidad se compone de cera de abejas refinada, del tipo utilizado en cosmética, y resina de damar. Otros tipos de cera que también se puede utilizar para la encáustica son la parafina y el microcristalino, ambos derivados del petróleo, y la carnuba y la candelia, que son resinas. Como utensilios auxiliares se necesitan un hornillo eléctrico, un cazo y unos recipientes de metal sujetados con pinzas para verter la cera y hacer las mezclas de color.
La cera se funde a unos 80 °C, aunque para hacer la mezcla se necesita calentar hasta la temperatura de fusión más elevada del damar. La cera se derrite casi inmediatamente, sin embargo ha de removerse para que los cristales de damar más duros terminen de derretirse. Para la mezcla se añade una proporción 1 a 8 de damar a cera. Esto no es una medida exacta. La razón por la que se añade damar es para hacer la cera más dura y resistente a arañazos. La cera así es también más dura de trabajar. Asimismo, utilizar una proporción excesiva de damar aumenta la fragilidad de la cera, haciéndose más fácil que pueda desconcharse por los bordes accidentalmente por un golpe, por ejemplo.
Una vez que la mezcla sea homogénea, se vierte el líquido en los moldes o reservarlo para hacer las mezclas con pigmentos. Si se utiliza un molde de teflón, se pueden hacer pastillas de mezcla de cera para su posterior utilización. Si se usa así se pueden sacar los restos de plantas de la resina que se posan abajo del todo mientras la cera se enfría. Al quedarse luego en la superficie de la pastilla se pueden retirar fácilmente.
Para hacer las pastillas de color se puede usar pigmentos u óleos. Se debe siempre observar el poder de pigmentación del pigmento o el óleo. Cuanto menos tenga, más transparente será la mezcla. La dureza y el punto de fusión también varía según el tipo de pigmento utilizado.
Si se utiliza óleo, debe recordarse que el aceite de lino sigue su propio proceso de oxidación. Si la cantidad de aceite de la mezcla es muy elevada, al secarse y volver a trabajar la superficie de la encáustica, la película del óleo se cuartea, creando un efecto no deseado (según los gustos claro). Este problema se evita o bien dejando la pintura reposar previamente sobre un papel de cocina para retirar el exceso de aceite, o bien fijándose en que en la proporción de la mezcla óleo/cera siempre predomine la cera. El óleo añadido debe ser lo justo para conseguir la pigmentación deseada.
Se vierte la mezcla de cera en los moldes y se va mezclando el óleo o pigmento hasta que la mezcla se haya disuelto completamente. Se deja enfriar y la pastilla estará lista para su uso posterior, volviéndola a fundir para su uso líquido con un pincel o bien utilizando herramientas eléctricas calientes.

La composición la encáustica en frío ha sido una constante fuente de controversia y decepción. Hasta ahora se habían propuesto dos tipos de aglutinantes en frío:
  1. Cera de abejas disuelta en disolventes orgánicos.
  2. Cera de abejas saponificada con un álcali (sosa, potasa, amoniaco), generalmente denominada cera púnica.
La encáustica con disolventes orgánicos parece actualmente descartada como técnica de época grecorromana, ya que tales disolventes no habrían estado disponibles en pintura hasta la Edad Media.
La segunda hipótesis se basa en la existencia en época romana de un tipo de cera, llamado cera púnica, que sería, en la opinión de diversos autores, una cera saponificada soluble en agua.
El problema con este tipo de encáustica al agua es que la cera tratada con un álcali carece de cohesión, y la pintura resultante se desprende del soporte durante el secado, por lo que es inviable como aglutinante artístico. Su uso en la formulación de pintura se reduciría al de un aditivo que podría ser incorporado en pequeñas cantidades a un procedimiento convencional –oleo, caseína, temple de huevo, goma, cola-, por lo en sentido estricto no se podría considerar al procedimiento resultante como encáustica, ya que su componente principal no sería la cera de abejas.
Hoy contamos con un nuevo procedimiento de encáustica en frío, la encáustica de cera y jabón, una pintura soluble en agua con excelentes características como material artístico, que permite reproducir los rasgos de ejecución a pincel y a espátula de los retratos del Fayum, y cuyos componentes principales han sido identificados en análisis químicos de pinturas grecorromanas.

La naturaleza de la cera púnica

Como ha sucedido con la fórmula de la encáustica y muy especialmente con la de su variedad en frío, la composición de la cera púnica, citada por Plinio y Vitrubio en relación con la protección de muros pintados con cinabrio, ha suscitado una interminable controversia. Diversos autores han interpretado que la cera púnica era una cera de abejas emulsionada con un álcali. Dicha emulsión constituiría el aglutinante de una encáustica soluble en agua. Sin embargo, otros estudios han considerado que la cera púnica era únicamente una cera blanqueada, insoluble en agua. Ambas posturas toman como referencia el texto de Plinio que describe el método de fabricación de la cera púnica, que se preparaba hirviendo la cera amarilla en agua de mar mezclada con un poco de nitrum y exponiéndola posteriormente al sol . El origen de la controversia se debe a la naturaleza del nitrum, que ha sido traducido como carbonato sódico, bicarbonato sódico, carbonato potásico, nitrato potásico, nitrato sódico, o una combinación de carbonato sódico, bicarbonato de sodio, cloruro sódico y sulfato sódico. Si el nitro utilizado para fabricar cera púnica fuera carbonato potásico, ésta podría ser una cera en emulsión, pero si fuera nitrato potásico, la cera púnica sería cera blanqueada insoluble en agua.
Aunque los estudios sobre el nitrum no permiten determinar la naturaleza de la cera púnica, otros textos antiguos pueden arrojar más luz sobre su naturaleza. Plinio coloca a la cera púnica a la cabeza de los tipos de cera de abeja clasificados según su pureza y blancura, situando a continuación la cera de Pontus, de color amarillo, lo que podría indicar que la cera púnica era una cera de abejas blanqueada. La exposición de la cera de abejas al sol produce su decoloramiento, y también lo hace un tratamiento con cloruro sódico y nitrato potásico en agua hirviendo. El resultado es, en palabras de Plinio, “una cera de la mayor blancura”.
La cuestión fundamental en esta discusión es la siguiente: si el objetivo fuera conseguir una emulsión de cera en agua, Plinio no aconsejaría hervirla en agua de mar, ya que el cloruro sódico rompe la emulsión. Por eso las formulaciones modernas de cera emulsionada con un álcali no incluyen cloruro de sodio en la mezcla de cera de abejas con álcali en agua hirviendo.
El texto que mejor aclara la naturaleza de la cera púnica proviene de Dioscórides. Este autor describe un tratamiento similar al de Plinio y aclara que el objetivo de dicho proceso es el blanqueo de la cera. En él se dice que las pastillas de cera resultantes del tratamiento con agua hirviendo y de mar o salmuera se ensartaban en hilos que se colgaban para exponer la cera al sol, lo que indica que no se trataba de cera emulsionada, ya que ésta, a diferencia de la cera no emulsionada, agrieta al secar, por lo que no puede secarse ensartada en hilos sin caer al suelo.



Si consideramos la cera púnica una cera blanqueada, podemos entender que los pintores antiguos la prefirieran a la cera amarilla para prepara sus colores.




Algunos utensilios par ala utilización de encáustica caliente

Paleta térmica termo regulable

Interior de la paleta térmica

Cauterium eléctrico con mando termo regulable

Cestrum (espátulas), que con sus diferentes formas contribuyen a dar calidades al pigmento depositado sobre el cuadro

Cestrum eléctrico con mando termo regulable.

Pincel de Silicona
Plancha

Lápiz térmico con puntas intercambiables. Punta cónica con ranura para deposito de cera.




Puntas artisticas



Puntas de varias formas y tamaño

varios instrumentos para trabajar con encáustica


La encáustica al agua

El texto que más datos aporta sobre la naturaleza de la encáustica fue escrito por Plinio el Viejo: “Había dos modos de pintar a la encáustica en la Antigüedad, la cera, y con cestro, esto es, vericulo, sobre marfil. Cuando se empezó a pintar naves de guerra se añadió un tercer modo, que empleaba cera derretida aplicada con pincel. En los barcos esta pintura no era afectada por el sol, la sal ni el viento”.
En la primera parte de este texto, Plinio parece indicar que los pintores antiguos pintaban a la encáustica de dos modos distintos: con la cera, es decir, la encáustica convencional -tomando la acepción de cera que hemos visto en la nota 8-, y con encáustica aplicada con espátula -traduciendo cestro y vericulo como espátulas-, según la argumentada traducción de Cros y Henry. De acuerdo con esta interpretación, la encáustica se aplicaría de forma convencional -con pincel-, y también con espátula. Además de esta encáustica, existiría otra de naturaleza distinta, que se diferenciaba de la anterior en que las ceras se aplicaban en estado de fusión y que tenía mayor resistencia al agua, y por ello se utilizaba para pintar embarcaciones.
El texto de Plinio parece sugerir la existencia de dos tipos de encáustica distintos: una encáustica en caliente a base de ceras derretidas, y una encáustica en frío que se aplicaría con pincel o con espátula. Otros textos antiguos parecen confirmar la existencia de una encáustica en frío, ya que informan que la pintura permitía trazar líneas largas y delgadas, era espumosa y podía limpiarse con una esponja, característica que coinciden con las de la encáustica al agua compuesta por cera y jabón.

El curado térmico de la encáustica al agua

La palabra encáustica puede ser traducida como “quemada”, lo que parece implicar el empleo del calor en la ejecución de las obras realizadas con esta técnica. Diversos textos antiguos parecen corroborar la intervención del calor en las obras a la encáustica.
Las referencias a la intervención del calor en las encáusticas antiguas pueden sugerir que la pintura requería ser aplicada en caliente. Sin embargo, los textos grecorromanos no aclaran si el calor se utilizaba para derretir la pintura antes de aplicarla sobre la obra, o si se utilizaba para fijar la pintura una vez acabada la obra. La encáustica de cera y jabón es una pintura que requiere un curado térmico para aumentar su resistencia al agua, y la encáustica de ceras derretidas también emplea la aplicación de calor sobra la obra para fijar los colores, por lo que la palabra encáustica sería un término apropiado para designar a ambos procedimientos.


El conde Caylus, en el siglo XVII, comienza a experimentar con el uso de las ceras fundidas como aglutinante para las pinturas, e “inventa” unos sistemas para facilitar la pintura a la encáustica.
Entre el siglo XVIII y comienzos del XIX, el abate Requeno, jesuita aragonés, descubre sistemas para saponificar los ácidos grasos de las ceras de abeja para poder diluir la misma en agua, y pintar- en frío. Se basa en el sistema para blanquear la cera denominado por los escritos de Vitrubio, Plinio y Dioscórides, Cera Púnica, que consiste en baños sucesivos en agua marina de la cera de abejas fundida, con la adición de Nitrum (Nitrato potásico) en la mezcla, para después exponerla al sol. Esto no solo permitía el blanqueo de la cera, sino que también suponía un cambio químico en virtud del cual se convertían los ácidos grasos de la cera, junto con la base de Nitrato potásico, en jabón potásico: la saponificación. De ésta manera, el jabón de cera se podía diluir en agua, y por tanto, se conseguía un sistema líquido y frío a base de cera. Plinio en su historia sobre los pintores de la Antigüedad griega hace una inflexión entre los primeros pintores, que pintan con espátula o punzón (cestrum) y calentando como se pintaban los barcos, y los que pintaban a pincel, más rápidamente. Éstos son los autores de la escuela de Sición: Pánfilo, que descubre una manera de pintar a la encáustica y la enseña a sus alumnos, Apeles, Melantio y Pausias, todos del siglo IV a. C. ¿Porqué dice Plinio que él es el que inventa la encáustica, cuando también describe pintores que utilizan la cera desde el siglo VI a. C.? ¿Tal vez porque los primeros lo hacían en caliente y los segundos usaban la saponificada?
En la línea de los experimentos y descubrimientos de Requeno, otro español, José Cuní, en el siglo pasado, realizó sus investigaciones sobre saponificación de ceras, y sus hijos continuando sus investigaciones han consiguiendo recrear el producto y poder hacerlo útil al gran público, y el año pasado lo han presentado desde su web.
En investigaciones sobre procedimientos artísticos greco-romanos, (pinceladas, empastes, veladuras y acabados) se han logrado un gran parecido con la encáustica en caliente, siendo además mucho más sencilla de aplicar. Puede calentarse y fundirse como un todo, y frotarse posteriormente, como se hacía en época romana para la protección de la pintura mural al fresco de cinabrio (el famoso rojo pompeyano). Se pueden usar pinceles finísimos, (aunque con la encáustica en caliente, con aditivos como son la esencia de trementina y el sebo de vaca, también conseguimos, bajo el sol primaveral mediterráneo, muy buenos resultados). En fin, aparte de las polémicas que entre investigadores sigue habiendo sobre éste tema, el producto de la familia Cuní es estupendo en cuanto a manejabilidad y resultados.



Trabajando





















Algunos trabajos 


































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