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jueves, 19 de junio de 2014

Cómo hacer pintura al óleo

Hacer pintura al óleo es más fácil de lo que la mayoría de la gente piensa. Lo más complicado y laborioso es conseguir como resultado unas pinturas al óleo caseras de alta calidad y que se adapten a tu método de trabajo. La teoría sobre cómo preparar pintura al óleo es un buen punto de inicio, pero la práctica y la experimentación con las materias primas para refinar el producto final es irremplazable.

Materiales y herramientas para preparar pintura al óleo

Pigmento seco en polvo. En las tiendas de bellas artes se venden paquetes con pigmentos ya pulverizados, pero también es posible crear tus propios pigmentos a partir de una materia prima.

¿Qué pigmento deberías comprar para producir tu primera pintura al óleo casera? Uno barato y con el que sea fácil trabajar, por ejemplo, un pigmento ocre inorgánico de origen natural. ¿Y la cantidad? Para tu primera mezcla te bastará con uno o dos cucharadas de pigmento en polvo, pero una mayor cantidad de permitirá producir más pintura al óleo para ser almacenada o probar otras recetas de pintura al óleo más complejas.

Aglutinante. Lo más sencillo, y por eso recomendable para principiantes, es utilizar como aglutinante aceite de linaza. La ventaja del aceite de linaza sobre otros aglutinantes es que combina muy bien con la mayoría de los pigmentos y se puede comprar directamente en una tienda de bellas artes.

La desventaja es que amarillea los colores del pigmento, por lo cual se recomienda reducir su cantidad en la mezcla al mínimo imprescindible y no emplearlo en la creación de pintura al óleo blanca (se puede sustituir en este caso por aceite de nuez).

Otros aglutinantes y aditivos aportan distintas cualidades a la mezcla y se pueden combinar en la producción de pinturas al óleo.

Superficie lisa y no porosa. Esta es la superficie sobre la que vas a mezclar la pintura al óleo. Las opciones más tradicionales son una lámina de cristal o una placa de mármol.

Espátula. La espátula se emplea en la manipulación inicial del pigmento y para recoger la pintura resultante. No importa si la espátula es de plástico o de metal con tal de que sea firme y, para evitar posibles daños, de punta redondeada.

Moleta. La moleta es más efectiva que la espátula para conseguir una pintura más fina y homogénea.



Tubo de pintura vacío. El tubo es opcional. No hace falta en absoluto para hacer la pintura, sino para almacenarla. No lo vas a necesitar si vas a crear pocas cantidades de pintura al óleo o emplearla inmediatamente.

Tutorial para hacer pintura al óleo paso a paso


1. Disponer el pigmento. Empieza por poner una cantidad pequeña de pigmento en polvo (una o dos cucharadas) sobre la superficie de trabajo que hayas elegido, lisa y no porosa, en forma de volcán.

Para manipular pigmentos en polvo se recomienda siempre precaución con su toxicidad (variable según su naturaleza), evitar el contacto directo (usar guantes, gafas de seguridad y la espátula en vez de las manos) y su inhalación (con una mascarilla y un extractor de aire).

2. Añadir el aglutinante. Cada pigmento tiene unas particularidades distintas: combina mejor o peor con un aglutinante en concreto, absorbe mayor o menor cantidad del mismo. Lo más sencillo para hacer pintura al óleo por primera vez es comprar como aglutinante aceite de linaza.

Vierte una pequeña cantidad de aglutinante dentro del volcán de pigmento. Los objetivos en este paso son controlar que el aceite no se disperse por la superficie de trabajo y, sobre todo, ser muy prudente con la cantidad de aglutinante (emplea bastante menos de lo que crees que será necesario) pues es muy fácil sobreestimar al principio cuánto hará falta.

3. Mezclar con la espátula. En este paso el objetivo es comenzar a humedecer el pigmento y conseguir como resultado una masilla que se desmigue con facilidad.

Para mezclar el pigmento y el aglutinante se utiliza la espátula recogiendo pigmento del exterior del volcán e introduciéndolo en el aglutinante en el centro para que vaya ganando cuerpo. Es decir, se va mezclando desde fuera hacia dentro lentamente para evitar en lo posible el vuelo de partículas del pigmento y que el aceite se desparrame.

4. Moler la masilla. Las moletas han sido diseñadas para que al ejercer presión sobre la masilla con movimientos circulares para dividir los grupos de partículas del pigmento, cubrirlas individualmente con el aglutinante y mejorar así su suspensión. En un lenguaje menos técnico, lo que se hace es moler la mezcla previa para que obtenga las características de la pintura.

Empieza poniendo una cantidad pequeña, aproximadamente una cuchara, de la masilla que has mezclado previamente en el centro de tu superficie de trabajo. Si te sobra masilla resérvala a un lado de mientras, pues tendrás que ir moliéndola al principio poco a poco.

Con la moleta presiona (no mucho si compraste el pigmento en polvo directamente) hacia abajo la masilla con movimientos circulares. La masilla se irá extendiendo sobre la superficie en una capa más fina a medida que su consistencia se vuelve aparentemente más húmeda y flexible que en el paso previo.

Si tienes una cantidad de masilla superior a una cucharada, tendrás que repetir este proceso por cada cucharada de masilla. Cuando consideres que has terminado de moler la primera, apártala a otro lado de la superficie que esté limpia y repite el proceso con el resto.

5. Rectificar la mezcla. Reúne de nuevo toda la pintura que has molido en el centro de la superficie y examina su consistencia. ¿Sigue siendo una masilla muy poco flexible? Entonces habrá que corregir la mezcla añadiendo más aglutinante. ¿Ahora tienes una pintura demasiado líquida que no mantiene la forma? La solución es añadir de nuevo más pigmento.

Repite los pasos anteriores recordando ser paciente y moderado con las cantidades.

6. Moler de nuevo. Incluso si la pintura parece no necesitar un nuevo ajuste de sus componentes, hay que repetir dos o tres veces más el paso de moler para mejorar la suspensión de las partículas hasta conseguir una pintura suave con una consistencia similar a la mantequilla en temperatura ambiente. A base de experiencia aprenderás a reconocer cuando la pintura está en su punto óptimo por su apariencia y comportamiento.

Ahora que ya tienes tu pintura al óleo casera puedes hacer tres cosas: pintar con ella, almacenarla en tubos de pintura o testar sus características.





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