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jueves, 16 de junio de 2016

Los secretos del teñido textil indígena

Pilar Espinosa

Que las betarragas no sólo sirven para una ensalada lo sabe mejor que nadie Elisia Lemunao. Vive en Llamuco Bajo, cerca de Pillanlelbún, en La Araucanía, y como muchas mujeres mapuches de mediana edad, creció entre husos, telares, lanas y tintes de colores.

De la misma agua en que hierve las betarragas saca un color muy vivo y fácil de conseguir, porque ella misma las cultiva en su huerto.

Para lograr tonos verdes, hierve hojas de quila y para el rojo utiliza flores y follaje de notros. También aprovecha las raíces, frutos, hojas, corteza y flores del maqui, boldo, nalcas, ciertos líquenes, chilcos y fucsia.

Son algunas de las especies que dan colorido a los tejidos artesanales mapuches y no es mucho más lo que actualmente se ocupa. Lo que cambia las tonalidades son las proporciones y las mezclas, en un proceso que requiere paciencia.

Por eso, las sustancias naturales perdieron terreno. Más rápido y menos complicado son las anilinas que se encuentran en todo negocio de pueblo.

Lo mismo sucede en el mundo aimara. Esta etnia, que destacó por el avanzado desarrollo de su arte textil, incorporó a sus usos la anilina química bastante más temprano. El colorido que caracteriza las llijllas, una de las prendas más típicas y con la que envuelven a los bebés andinos, es fruto de laboratorio.

Técnicas y memoria

La mujer aimara usa el color en cromática degradación y con un resultado totalmente distinto a los tejidos mapuches.

Para la antropóloga Ana María Carrasco, actualmente directora del Taller de Estudios Andinos de Arica, existen diferencias fundamentales en el trabajo de mapuches y aimaras, como también en el colorido, condicionado por la mayor variedad vegetacional del sur.

En cuanto al uso que para el teñido de sus textiles uno y otro grupo dan a los vegetales, dice que entre los mapuches, con quienes trabajó en la década del 80, todavía hay mucho conocimiento de las diferentes plantas aun cuando no lo practiquen y, a veces, incorporen químicos para acentuar el color.

Donde no encontró prácticamente nada de memoria sobre los tintes naturales fue en el norte. Allí vive desde 1988 y durante años ha trabajado en la recuperación de ese conocimiento con las mujeres aimaras, para quienes teñir con plantas era un arte olvidado. Todo ha sido en base a prueba y error, porque ni las más viejitas tenían idea de cómo hacerlo ni qué utilizar, explica.

Como resultado, cuentan ya con un manual de tintes vegetales como apoyo para el trabajo de recuperación de un arte que fue uno de los fuertes de la cultura andina y que aún hoy asombra por su calidad, ya que se encuentran textiles de la época prehispánica con un colorido que perdura intalterable.

Los tintes vegetales no destiñen, porque las mujeres indígenas los sabían usar en las concentraciones adecuadas para el color que querían, explica Liliana Ulloa, diseñadora textil e investigadora del Museo San Miguel de Azapa.

El biólogo Sergio Andrade dice que es un potencial que nos estamos farreando, aun cuando en todo el mundo hace años se comenzó a revalorizar lo natural. En los últimos seis meses hemos tenido fuertes ofertas de, al menos, tres compañías japonesas interesadas en colorantes vegetales, advierte el profesional, precisando que se está generando una lista de plantas desde Copiapó a Magallanes.

El propósito de tal búsqueda es dar con tintes que se puedan mezclar con productos para el cabello y evitar así el uso de químicos.

Colores de la naturaleza

Si quiere iniciarse en la mágica tarea de descubrir los colores de la naturaleza, he aquí algunos datos. ésta es una pequeña guía de los colores que dan ciertas plantas, basada en una recopilación realizada por Juan Ortiz Garmendia, en 1968.

Amarillo: pimiento, boldo, algarrobilla, maitén, pellín, coigüe.
Naranja: flores de romaza o vinagrillo.
Rosado: corteza de pellín.
Ladrillo: quintral y ulmo.
Verde: quila, canelo, helecho, coigüe, ñirre, tallo y hojas de michay.
Café oscuro: radal, lingue, maqui, arrayán, corteza de ulmo.
Café claro: laurel.
Gris: raíz de pangue, corteza de olivillo, hojas y ramas de maqui.
Negro: cochayuyo, maqui, espino, radal.
Violeta: fruto de maqui.
Morado: betarraga.




1 comentario:

  1. Muchas gracias por los datos que hay aquí, estoy investigando para comenzar a hacer pruebas con plantas y flores sobre textil.-
    Sigo leyendo . . . gracias !!!

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