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viernes, 1 de julio de 2016

Los barnices

 El barniz es una película que se le añade a una obra no solo para protegerla de los factores exteriores sino para darle un acabado que realce los colores y homogenice su brillo. Suelen consistir en una mezcla de un disolvente orgánico, un aceite y una resina que se deposita sobre el cuadro (o sobre un objeto de madera) y que tras la evaporación del disolvente y el secado del barniz crea una película protectora. Las resinas son complejas mezclas de compuestos orgánicos que tradicionalmente se han obtenido de las secreciones de ciertos árboles (aunque por supuesto hoy también hay resinas sintéticas). Por lo tanto, tienen un origen similar al de las gomas con la diferencia de que éstas son ricas en azúcares y solubles en agua y las resinas son ricas en compuestos orgánicos terpénicos y solubles en disolventes orgánicos. Hay resinas con diferente viscosidad, composición y propiedades siendo las más empleadas históricamente para barnices la almáciga, la sandáraca o la damar. De la parte más volátil de las resinas también se pueden extraer mediante destilación disolventes como la trementina que se emplea en la pintura al óleo.

A la izquierda un árbol de Pistacia lentiscus produciendo la resina conocida como lágrimas de Quios, isla griega donde abunda este árbol. A la derecha un trozo de ámbar que no es otra cosa que resina fosilizada. 
La goma laca, una de las resinas de mayor relevancia, es un tanto especial y es producida por insectos. Los insectos de la laca, entre los cuales la especie más importante es la kerria lacca, parasitan cierto tipo de árboles alimentándose de su savia y convirtiéndola en una resina que les acaba atrapando.
Es tan grande el número de insectos en cada árbol, que su nombre deriva del número cien mil en sánscrito (lākṣā). Como curiosidad diré que el término lakh se sigue usando en la numeración india. Estos insectos se “crían” (principalmente en India) y cuando han segregado la cantidad de resina deseada se recolectan para extraer la substancia exudada. De ésta se puede obtener tanto un colorante anaranjado como una resina para barnices, que se emplea especialmente para piezas de madera como instrumentos musicales.

A la izquierda rama infestada con insectos de la laca; a la derecha varias de las formas procesadas de la resina.



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